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jueves, 24 de noviembre de 2011

Comunicación no violenta

Dibujo de: Sabrina Garreffa


Si hacemos el análisis de un día normal en nuestras vidas, encontraremos muchos casos de violencia pasiva, la cual da origen a la violencia física; sin embargo no somos conscientes de ello puesto que estamos acostumbrados a asociar la violencia a actos físicos, de tal manera que la violencia pasiva pasa desapercibida en nuestra rutina diaria. Si queremos acabar con cualquier tipo de violencia debemos extinguir el combustible que la alimenta. (...)

viernes, 11 de noviembre de 2011

Francisco González Ledesma, su mensaje acerca de las corridas de toros



Francisco González Ledesma

Perdonen si empiezo con una confidencia personal: yo, que soy contrario a los toros, entiendo de toros. Durante años, cuando me recogieron en Zaragoza durante la posguerra, traté casi diariamente con don Celestino Martín, que era el empresario de la plaza. Eso me permitió conocer a los grandes de la época: Jaime Noain, El Estudiante, Rafaelillo, Nicanor Villalta. Me permitió conocer también, a mi pesar, el mundo del toro: las palizas con sacos de arena al animal prisionero para quebrantarlo, los largos ayunos sustituidos poco antes de la fiesta por una comida excesiva para que el toro se sintiera cansado, la técnica de hacerle dar con la capa varias vueltas al ruedo para agotarlo... Si algún lector va a la plaza, le ruego observe el agotamiento del animal y cómo respira. Y eso antes de empezar.

Vi las puyas, las tuve en la mano, las sentí. El que pague por ver cómo a un ser vivo y noble le clavan eso debería pedir perdón a su conciencia y pedir perdón a Dios. ¿Quién es capaz de decir que eso no destroza? ¿Quién es capaz de decir que eso no causa dolor? Pero, claro, el torero, es decir, el artista necesita protegerse. La pica le rompe al toro los músculos del cuello, y a partir de entonces el animal no puede girar la cabeza y sólo logra embestir de frente. Así el famoso sabe por dónde van a pasar los cuernos y arrimarse después como un héroe, manchándose con la sangre del lomo del animal a mayor gloria de su valentía y su arte.

Me di cuenta, en mi ingenuidad de muchacho (los ingenuos ven la verdad), de que el toro era el único inocente que había en la plaza, que sólo buscaba una salida al ruedo del suplicio, tanto que a veces, en su desesperación, se lanzaba al tendido. Lo vi sufrir estocadas y estocadas, porque casi nunca se le mata a la primera, y ha quedado en mi memoria un pobre toro gimiendo en el centro de la plaza, con el estoque a medio clavar, pidiendo una piedad inútil. ¡El animal estaba pidiendo piedad...! Eso ha quedado en la memoria secreta que todos tenemos, mi memoria del llanto.

Y en esa memoria del llanto está el horror de las banderillas negras. A un pobre animal manso le clavaron esas varas con explosivos que le hacían saltar a pedazos la carne. Y la gente pagaba por verlo.

El que acude a la plaza debería hacer uso de ese sentido de la igualdad que todos tenemos y darse cuenta de que va a ver un juego de muerte y tortura con un solo perdedor: el animal. El peligro del toreo, además de inmoral como espectáculo, es efectista, y si no lo fuera, si encima pagáramos para ver morir a un hombre, faltarían manos y leyes para prohibir la fiesta.

Gente docta me dice: te equivocas. Esto es una tradición. Cierto. Pero gente docta me recuerda: teníamos la tradición de quemar vivos a los herejes en la plaza pública, la de ejecutar a garrote ante toda una ciudad, la de la esclavitud, la de la educación a palos. Todas esas tradiciones las hemos ido eliminando a base de leyes, cultura y valores humanos. ¿No habrá una ley para prohibir esa última tortura, por la cual además pagamos?

Perdonen a este viejo periodista que aún sabe mirar a los ojos de un animal y no ha perdido la memoria del llanto.

Francisco González Ledesma, periodista y escritor español.

viernes, 21 de octubre de 2011

Libia, hoy.

Hoy he escrito a Leonor Massanet, socióloga residente en Libia, 
y he pensado copiar aquí su respuesta, 
también quiero agradecerle por su disponibilidad,

el Blog de referencia es LEONOR EN LIBIA  (canal YouTube: Morris Herman)


Buenos días Manuela, en mi blog he explicado esto muchas veces pero la información va quedando enterrada.
La razón por la que yo no hablo de problemas que había en Libia es porque todo occidente solo habla de los horrores de la dictadura, por tanto sería ridículo que yo también me dedicara a buscarle los defectos que desde luego los hay.
No es un país perfecto y lo se muy bien, porque además no hay países perfectos.
No veo porque si no hablo de las cosas malas es porque quiero decir que era perfecto.
Es un país soberano, con el índice de vida mayor de Africa que estaba viviendo su mejor momento histórico y por esto y no por otra cosa nadie estaba por la labor de una revolución.
Libia ha sufrido mucho por las colonizaciones, por los bombardeos, por el embargo de tantos años.
Sin embargo desde hacía unos años se había abierto completamente a occidente, todo el mundo tenía TV por satélite y de repente veían un mundo nuevo. La reconstrucción del país entero y que hubieran invitado a empresas de todo el mundo a trabajar y que las empresas tuvieran que asociarse con empresas libias hacía que todos los libios tenían más trabajo del que querían, además de cobrar del gobierno.
Nunca en mi vida he visto un país entero en construcción y así es como estaba.
La gente esperaba que a final de años se entregaban cientos de miles de casas a todos los ciudadanos que se estaban terminando. Incluso los pueblos más pequeños de Libia se les habían construido nuevas casas, los colegios nuevos, los hospitales nuevos, las universidades nuevas,…todo esto y mucho más es verdad y por esto exactamente es por lo que una revolución era inimaginable y esto no se dice.
Las personas se quejan cuando están “pero que…”, pero no se quejan cuando están “mejor que nunca”. Aúnque hubiera una corrupción terrible. Sin ir más lejos Jibril que era el que controlaba el dinero de la reconstrucción de libia iba a ser juzgado por haber hecho desaparecer 2 billones de dólares.
El gobierno libio esta estructurados por áreas, las cuales tienen mucha autonomía de actuación y esta tan grande autonomía sin suficiente control y con tanto dinero llevaba a mucha corrupción y por tanto muchos problemas y descontento de la gente.
Desde hace unos dos años había un proyecto liderado por algunas tribus, entre ellas la de Ghadafi y parte del gobierno que querían dar directamente los beneficios del petróleo al pueblo y luego que el pueblo se responsabilizara de su vida en lugar de que el gobierno lo cubriera todo. Pero la otra parte del gobierno y otras tribus no dejaban que el proyecto continuara.
Según los libios y debido al estado del país, más del 80% de la población estaba con la Jamahiriyah.

Saludos

Leonor






martes, 18 de octubre de 2011

Detienen a clientes de Citibank en NY

15 de octubre 2011, ¡miembros de '99%' detenidos en el Citibank de Nueva York 
al tratar de cerrar sus cuentas!



viernes, 7 de octubre de 2011